¿Cuán breve es mi tiempo?

viaadmin Edición 5, Español

cuan-breve-es-mi-tiempoMientras lee este artículo, usted está envejeciendo, y para cuando termine, poseerá unos cinco minutos menos del tiempo de vida que antes tenía. Cinco minutos no parecen gran cosa, pero ¿se ha detenido a mirar el cuadro completo? Esos pocos minutos aquí y allá terminan sumando meses y años.

Se dice que durante un año una persona pasa aproximadamente:

102 días en la cama

34 días en la Internet

21 días en el carro

8 días en el baño

El tiempo no espera por nadie. En un momento tenemos acné y al siguiente, arrugas. En un momento tratamos de memorizar los nombres de nuestros nuevos compañeros de clase, y al siguiente queremos recordar los nombres de nuestros nietos. ¡Todo sucede tan rápido!

No es de extrañarse que Moisés, un hombre que experimentó mucho en su vida, orara a Dios diciendo: “Enséñanos a contar nuestros días”. La Palabra de Dios nos dice que nuestra vida es como hierba que se seca y como vapor que se desvanece. Por eso el escritor del Salmo 89 exclamó: “¡Cuán breve es mi tiempo!”

Si nos percatáramos de la brevedad de nuestra vida, le daríamos prioridad a los asuntos clave y consideraríamos que el tiempo está rodeado por la eternidad, esa existencia sin fin (y para algunos nebulosa) después de la muerte. Uno sería corto de vista si sólo hiciera planes para esta vida, cuando ésta es tan pequeña en comparación con la eternidad.

La Biblia dice que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Cada uno de nosotros ha pecado, y se ha quedado corto frente al estándar perfecto de Dios. Nuestro pecado nos conduce a la muerte y al infierno, que incluye una separación eterna de Dios.

Sin embargo, la Biblia nos dice que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo”, o sea, en el momento exacto que Dios había previsto, el Señor Jesucristo fue a la cruz para morir por nuestro pecado. Gracias a su muerte y resurrección, Dios puede ofrecerle perdón al pecador y la vida eterna en el cielo.

Continuar pensando en recibir este perdón “algún día” es imprudente y peligroso. La Biblia enfatiza que “he aquí ahora el día de salvación”. Pronto se acabará la oportunidad y no podremos vivir nuevamente los minutos perdidos, ni ganar más tiempo para extender nuestra vida un poquito. Como dice la Biblia: “Prepárate [¡ya!] para venir al encuentro de tu Dios”.

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