La Mayor Prueba de Amor

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Cuando el Príncipe Guillermo de Inglaterra quería demostrar cuán profundo era su amor por Kate Middleton, le regaló el más significativo y precioso regalo que le podía dar.

la-mayor-prueba-de-amorEn las memorias de los que vivieron en los años 80 y 90 quedaron grabadas las caras tristes y los corazones rotos de los dos jóvenes príncipes, Guillermo y Harry, cuya madre había muerto en un accidente automovilístico. Los dos jóvenes habían quedado destrozados y el mundo lloró con ellos cuando la turbulenta vida de la Princesa Diana llegó a su repentino final.

Los seguidores y aficionados de la realeza británica nunca cuestionaron el amor de la Princesa Diana hacia sus dos hijos, ni el amor de ellos hacia su madre, la princesa estelar. Quedaron hermosos recuerdos de una madre que los amaba, incluso mientras su deslumbrante mundo se venía abajo.

Fotos y objetos de un ser querido son recuerdos que se atesoran. Los príncipes Guillermo y Harry quizás tengan muchos recuerdos así de la mamá que tanto amaban. Uno de esos tesoros era el zafiro azul que la Princesa Diana llevaba en su dedo, un anillo de compromiso único de hacía unos 30 años.

El hermoso anillo, un enorme zafiro azul rodeado de catorce diamantes, no sería regalado a la ligera. Tampoco sería usado por alguien a quien Guillermo no amara y valorara profundamente. Sería reservado para el amor de su vida y él se lo daría gustosamente a aquella persona a quien quisiera expresarle su profundo amor. Kate Middleton aceptó ese amor en noviembre de 2010. Las cámaras captaron el anillo en su dedo cuando el Príncipe Guillermo le dijo al mundo: “Como ustedes pueden ver, es el anillo de compromiso de mi madre y es muy especial para mí, así como Kate es ahora muy especial para mí. Lo justo es que los dos estén juntos. Es mi manera de asegurarme de que mi mamá no se pierda de este momento, ni de la emoción del hecho de que vamos a pasar el resto de nuestras vidas juntos”.

Por muy conmovedora que sea esta historia de amor, hay una historia de amor mucho más maravillosa que debemos contar. Por muy significativo que sea el anillo de compromiso del Príncipe Guillermo, hay un regalo de amor que supera toda otra expresión de amor y afecto.

El Regalo es una persona, el Señor Jesucristo, el cual fue envuelto en pañales y acostado en un pesebre en un establo en Belén. Se vistió de ropas comunes y caminó por calles polvorientas en búsqueda de aquellos a quienes podía traer bendición y felicidad. Descansó su cabeza en un bote que navegaba a la otra orilla para buscar y salvar a los perdidos. Se sentó en un pozo y bendijo a una mujer necesitada con agua viva. No dejó nada atrás, excepto un rastro de bendiciones y un futuro brillante delante de aquellos cuyas vidas tocó.

Jesucristo fue despojado de sus ropas, golpeado y latigado. Finalmente colgó herido y sangrante sobre una cruz, rechazado y despreciado por los mismos que Él amaba y había venido a bendecir.

El verdadero valor del Regalo sólo se puede apreciar al considerar su dolorosa y vergonzosa muerte en la cruz. Cuando Dios quiso expresar la profundidad de su amor hacia pecadores como usted y como yo, Él dio a su único Hijo para llevar el castigo y pagar por nuestros pecados. Aquella muerte fue la máxima expresión del amor de Dios hacia nuestro mundo perdido. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3.16. El Señor Jesucristo es el Regalo más especial de Dios para la humanidad. “Dios no nos negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros”, Romanos 8.32 (DHH).

Jesús nació para morir. Vino para ser nuestro Salvador. Dios nos amó y por eso entregó a su Hijo, ¡el más grandioso de todos los regalos! “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”, 1 Juan 4.9-10.

Kate Middleton aceptó, como expresión de amor, lo que era lo más precioso para el Príncipe Guillermo: el hermoso anillo de su madre. ¿Alguna vez ha aceptado usted el Regalo que es lo más precioso para Dios: su Hijo Jesucristo? Usted no tendrá parte en la familia de Dios ni en el cielo de Dios hasta que lo haga. Si aún no lo ha hecho, acepte el Regalo de amor que Dios le ofrece hoy.

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