¿Qué es la salvación?

viaadmin Edición 6, Español

que-es-la-salvacion“¡Sálvenme!, ¡sálvenme!”, clamaba con voz débil la costurera. Tenía diecisiete días atrapada entre los escombros del edificio de nueve pisos en Bangladesh que de repente se desplomó el 24 de abril de 2013. Más de mil cien trabajadores perecieron. Aunque sobrevivió, Reshma, joven de 19 años, también estaba ya a punto de perecer, y no podía salvarse a sí misma. Urgentemente necesitaba ayuda. ¡Así fue! Su rescate causó júbilo alrededor del mundo.

Pensemos ahora en un gran rescate espiritual. La Biblia enfatiza mucho esta salvación que todo ser humano necesita (Isaías 45.22). Es imprescindible estar bien con Dios ahora para poder estar con Él por la eternidad (1 Pedro 1.9).

Nacimos pecadores (Salmo 51.5; Romanos 5.12), y lo somos por práctica (Romanos 3.23). Somos débiles y nos es absolutamente imposible salvarnos a nosotros mismos (Romanos 5.6). El peligro es que, de morir sin resolver el problema del pecado, el horrendo destino, más allá de la muerte física, es un lugar real, oscuro, solitario y eterno llamado el Infierno (Marcos 9.43-49). El pecador, plenamente consciente, que sea consignado a este Lago de Fuego (Apocalipsis 20.11-15), sufrirá la pena de eterna perdición (2 Tesalonicenses 1.9).

Por esta razón “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”, 1 Timoteo 1.15. Su nombre mismo, Jesús, significa “Jehová Salvador”, Mateo 1.23, y “no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos”, Hechos 4.12.

Dios no quiere que ninguno perezca (2 Pedro 3.9), sino “que todos los hombres sean salvos”, 1 Timoteo 2.5. Tanto es así que “ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquél que él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3.16.

Esta salvación es personal (Lucas 13.23-24). No se fije en lo que otros piensen. “¿Qué debo hacer para ser salvo? Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, Hechos 16.31. ¡Es urgente! “Ahora es el día de salvación”, 2 Corintios 6.2.

Reshma sabe cómo, cuándo y dónde fue rescatada. Desde hoy usted podría ser salvo, saberlo, y disfrutarlo eternamente (1 Juan 5.12-13). Arrepentido, de corazón sincero, clame: “¡Señor, sálvame!”, Mateo 14.30.