¿Qué tienen en común un horno microondas, un cortacésped y tu vida?

viaadmin Edición 5, Español

que-tienen-en-comunSusana frenó el carro en seco, se bajó precipitadamente y corrió hacia la puerta de su casa. Su gatito estaba completamente mojado y temblaba de frío porque se había quedado afuera desde la mañana. Con mucha agilidad, Susana abrió la puerta de su casa, entró a la cocina, y en su nerviosismo, se dirigió a toda prisa al microondas, tiró al gatito adentro y con un portazo encendió el artefacto por 15 minutos. ¡Pobre gato! Salió bien cocido, y muerto.

Marcos encendió la cortacésped y sin pensarlo dos veces empezó a cortar el pasto. Al llegar al costado de su propiedad, vio un arbusto que necesitaba un buen corte. Se le ocurrió una idea e, imprudentemente, se agachó, agarró la cortacésped y la levantó para podar su arbusto. ¡Pobre Marcos! Perdió cuatro dedos y mucho tiempo recuperándose en el hospital.

Dices tú: “¡Qué ridículo! Si uno no usa el aparato para lo que fue hecho, obvio que se va a hacer daño”. ¡Exacto!

¿Y tu vida? ¿Para qué es? Para…

  1. Ganar mucho dinero.
  2. Hacer buenas obras que mejoren la sociedad.
  3. Divertirte lo más posible.
  4. Otro:____________________________________

Escribe “Colosenses 1.16” en la opción D. “Todo fue creado por medio de él y para él”. ¿Te fijaste? ¡Para Él! Dios te hizo “para Él” y te da aliento todos los días “para Él”.

Cuando Dios hizo al primer hombre, Adán, no lo puso en el Edén para mejorar el ambiente; ¡todo había sido creado a la perfección! Tampoco lo puso para mejorar la sociedad; ¡no había una en aquel entonces! Y tampoco lo formó para que viviera satisfaciendo sus pasiones e impulsos como cualquier animal. Lo hizo para que estuviera con Dios y para que lo agradara a Él. El propósito de vivir “para Él” lo dejaría satisfecho y feliz.

Pero el problema comenzó cuando Adán y Eva tomaron la decisión de vivir para ellos mismos y comieron del fruto prohibido. Ese acto egoísta les trajo un montón de dolores, dificultades, y daños en su familia (un hijo mató al otro), su matrimonio, sus cuerpos, sus trabajos, y peor aún, fueron separados de Dios.

Hoy en día muchos fabricantes ponen etiquetas en sus productos con advertencias ridículas para protegernos de nuestra mala tendencia. Por ejemplo:

  • “No se use con la ropa puesta” – una plancha.
  • “No lo use para cepillarse los dientes” – un cepillo de inodoro.
  • “No se los coloque en la boca” – una caja de cohetes.
  • “No intente tragárselo” – un colchón tamaño Queen.

Dios, reconociendo que estarías propenso a usar tu mente, cuerpo y vida para cosas contrarias a sus propósitos, puso muchas advertencias en la Biblia. Por ejemplo, en Éxodo 20 dio los diez mandamientos para protegerte.

Cada vez que usas tu corazón, mente, boca, manos o cuerpo de maneras que desagradan a Dios, estás facturándote a ti mismo consecuencias dañinas. El alcoholismo, la adicción a las drogas, las enfermedades sexuales, los problemas familiares, una conciencia culpable, recuerdos vergonzosos, o un corazón herido son consecuencias del pecado, de usar lo que Dios te ha dado fuera de sus propósitos.

Lo peor es que la Biblia dice que estás “destituido de Dios” (Romanos 3.23) y que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6.23). Según Dios, ya eres merecedor del castigo eterno en el infierno por tu desobediencia y egoísmo. ¡Mira el cuadro que Dios te está pintando! Vivir según tus propios deseos puede darte momentos placenteros, pero en el largo plazo te dejará insatisfecho y con la gran responsabilidad de tus pecados.

¿Hay alguna manera para que puedas tener tus pecados limpiados y comiences a vivir conforme al propósito de Dios? Él dice que sí y para proveerlo “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo sino para que el mundo sea salvo por Él”, Juan 3.17. Jesucristo, su Hijo, ya vino al mundo y “padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios”, 1 Pedro 3.18. Solamente Jesucristo puede limpiar tus pecados y restituirte al propósito original de vivir “para Él”.

¿No lo ves? Vivir para las fiestas, las religiones, el dinero, los amigos, o cualquier otra cosa, es darle a tu vida un mal uso. Pero si recibes a Cristo hoy, emprenderás una vida más satisfactoria y feliz, haciendo la voluntad de Dios y disfrutando la vida como el apóstol Pablo, quien dijo: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”, Filipenses 1.21.

¿Cuál será el propósito de tu vida desde hoy?

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